El corredor del laberinto: Las pruebas - Extravío de identidad

sábado, septiembre 12, 2015 0 Comments A+ a-

La saga de El corredor del laberinto tiene un problema esencial, el cual se encarga de eliminar cualquier posibilidad que tuviera de destacar como algo más que cine de usar y tirar. La carencia de cualquier lógica narrativa en las dos entregas que llevamos vistas -sobre todo en esta segunda- me hace dudar seriamente sobre la calidad del material original. Cuando todo lo que ocurre en la pantalla nos resulta ilógico y los giros argumentales llegan a molestar, es muy complicado que salgamos de la sala con un buen sabor de boca. Pero, al menos yo, salgo satisfecho. Es algo muy meritorio, desde luego. En cualquier caso, me corroe la duda de qué pasaría en caso de que las películas se tomasen ciertas licencias respecto al discurrir de la trama. Por desgracia, es algo que nunca sabremos.


En las dos entregas seguimos prácticamente todos los movimientos que los personajes realizan, omitiendo únicamente los lapsos de tiempo en que éstos duermen y, desgraciadamente, aquellos momentos que más tarde originarán un punto de giro sin más pretensiones que sorprender al espectador. Así mismo, El corredor del laberinto: Las pruebas empieza justo en el momento donde concluyó su predecesora. Sin embargo, debo decir que ambas películas son diametralmente opuestas.

La primera parte encontraba su punto distintivo -y, por ende, su mayor virtud- en que no seguía las pautas de otras propuestas temáticas similares ni abusaba de los tópicos del género. Las pruebas quiere ser un trabajo más grande a todos los niveles. En esta ocasión, las localizaciones no se reducen únicamente al laberinto, y todo lo que hacía "grande" a su predecesora se pierde por completo. Pero, a pesar de ello, esta secuela encuentra su lugar como un entretenimiento más que digno. Dos películas completamente distintas que funcionan como lo que pretenden ser, sin más aspiraciones que hacerte pasar un buen rato sin torturar demasiado tus neuronas.


Los supervivientes de "El Claro" son trasladados a un refugio en el que se supone que están protegidos por una organización antagonista de CRUEL, dirigida por Janson (Aidan Gillen). Thomas empieza a sospechar que las pruebas que les son realizadas encierran algún misterio, por lo que volverá a trazar un plan junto a sus compañeros para escapar del refugio. Para ello tendrán que sobrevivir en "La Quemadura", un lugar post-apocalíptico en el que deberán evitar ser contagiados por unos infectados que parecen salidos de un Survival Horror.

A pesar del satisfactorio resultado de esta secuela, hay que decir que las dos entregas funcionan mucho mejor como entregas independientes que como saga. Las escenas de acción son una constante en El corredor del laberinto: Las pruebas, haciendo de ésta una experiencia visualmente apetecible y que deja respirar a uno en muy pocas ocasiones. Precisamente son esas pausas el principal hándicap de la película, pues casi siempre preceden a un giro argumental que desafía toda lógica existente. Y es que el avance de la narración se entorpece mientras la propia historia va dando respuesta a muchas de las incógnitas que quedaron en el aire en la primera parte, además de algunas que van surgiendo en la segunda. 


El corredor del laberinto: Las pruebas está a punto de noquear al espectador con un gazapo de los que hacen saltar todas las alarmas, el cual encima coincide con el giro dramático de mayor peso. La credibilidad se pierde por completo y debemos obviar las caprichosas decisiones del protagonista si queremos sacar algo positivo de la película. Por suerte, consigue destacar como entretenimiento sin tener nada que envidiarle a la gran mayoría de blockbusters que se estrenan a lo largo del año. Las pruebas es como cualquier otro thriller de intriga o acción, pero a pesar de no parecerse nada a la primera entrega es igualmente disfrutable. Diferente pero igual de efectiva.